TIMIDEZ

Todos tenemos algo de timidez, unos más que otros, pero todos tenemos algo que no nos atrevemos a decir o hacer. La timidez es un continuo que va desde la leve hasta la máxima timidez. Cuando estamos muy limitados por nuestra inseguridad y nos afecta realmente en nuestra vida privada, es el momento de pedir ayuda a un profesional. 

 

Todo el mundo puede cambiar, no hay que pensar que el cambio es una traición a uno mismo, debemos esforzarnos en cambiar aquello que no nos hace bien. Por tanto, la timidez se puede disminuir con mucho esfuerzo, perseverancia y ganas de superarla, de vencerla y que no te venza ella a ti. Aquí no vale lo de "yo soy así", puesto que tu forma de ser te limita y no vale esa justificación. No hay que resignarse a tener una vida más pobre que otros, debemos exprimir al máximo las oportunidades que se nos presentan y nunca perder la posibilidad de disfrute. 

 

El trabajo que se realiza con personas cuya timidez no les permite realizar ciertas actividades cotidianas es el siguiente. 

 

1º Conocer la historia de vida del cliente

2º Conocer su situación actual

3º Enumerar las situaciones sociales que le provocan estrés

4º Acordar las técnicas psicológicas para superar cada una de las situaciones. 

5º Poner en práctica las técnicas dentro y fuera de la consulta para conseguir los objetivos propuestos. 

6º Evaluar el cambio

7º Realizar el seguimiento para mantener el cambio

 

¿Qué técnicas se utilizan? algunas de ellas son las siguientes: 

 

- Autoinstrucciones: decirse a uno mismo los pasos que vamos a dar para conseguir una meta. 

- Escribir qué queremos hacer y cómo nos sentimos cuando conseguimos los objetivos

- Entrenar habilidades sociales: halagar a los demás, mirar a los ojos, sonreír, hacer propuestas de actividades, expresar sentimientos y opiniones. 

- Atrevernos a hablar con desconocidos

- Reestructuración cognitiva: discusiones para poder modificar creencias erróneas. 

- Contar 1, 2 y 3 y dirigirnos a nuestro objetivo.

- Pensamiento positivo: darse mensajes positivos a uno mismo. 

 

Pero sobre todo, nunca abandonar la situación estresante, puesto que estaríamos reforzando negativamente la respuesta de huida, de esta forma baja la ansiedad y la próxima vez haríamos lo mismo, por tanto, nunca nos atreveríamos a enfrentar el miedo. 

 

La timidez no está reñida con tener buenos valores, ideas y sentimientos; no rechaces a estas personas, ayúdales en su esfuerzo de darse a conocer. 

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Laia (miércoles, 12 diciembre 2012 16:51)

    La timidez tenía que ser el tema de mi trabajo de recerca de Bachillerato. Me ha acompañado toda mi vida y ha ido disminuyendo progresivamente. Ahora me doy cuenta de que la timidez en si no es mala en absoluto, incluso conlleva cierto encanto. He hablado con amigas que también se sienten tímidas, y me cuentan que han aprendido a convivir conciliadoramente con la timidez. El tema es que no debe limitarte a hacer nada de lo que quieres y a mi parecer, tampoco tiene que atenuar las emociones. Las personas tímidas parecen a veces algo apáticas y es que no exteriorizan lo que sienten por verguenza. Cada día hay que trabajarlo. (Vaya rollo...)!

  • #2

    Anónimo (lunes, 17 diciembre 2012 16:41)

    La timidez, también es una forma de cuidarse.
    Soy más partidaria, de sumar que de restar recursos en el repertorio personal.

  • #3

    Alicia Rodríguez (lunes, 17 diciembre 2012 16:45)

    Anónimo, por eso hablo de un continuo, en el que, como tu dices, hasta cierto punto puede ser una forma de cuidarse, pero cuando impide a la persona desarrollar su vida con normalidad, es cuando hay que ponerse a trabajar. Un saludo, y muchas gracias por tu aportación.

  • #4

    tímido (martes, 18 diciembre 2012 11:17)

    Huy! Me da vergüenza dar mi opinión!