Dependencias

En este post, voy a recuperar unas reflexiones que extraje de un seminario al que acudí hace tiempo en Madrid. Voy a tratar el tema de la dependencia emocional, unida a la adicción a las drogas. No sé si a simple vista veis la relación, por eso voy a intentar explicarlo aquí.

 

Podemos hablar de dos tipos de dependencia: con sustancias y sin sustancias. En concreto, la dependencia emocional es sin sustancias y consiste en  “un comportamiento desadaptativo contingente a una interacción afectivo-dependiente”.

 

La codependencia es una serie de comportamientos y actitudes obsesivas y compulsivas marcadas por un componente emocional importante hacia el adicto, que le llevan a preocuparse por lo que el otro piensa, hace o siente, manifestando un miedo a perder la relación y a preservar a pesar de las consecuencias negativas de su comportamiento. La codependencia puede ocurrir en cualquier persona que está en contacto con la adicción de otra persona, ya sea un familiar, amigo, compañero, pareja o cliente que sufra de adicción. 

 

También existe la Bidependencia, que se define como “una doble Dependencia propia de sujetos adictos que desarrollan una adicción sentimental que se sobreañade y consiste en un hábito relacional, con un comportamiento controlado por el primariamente adictivo que es fruto de un aprendizaje sociopático intenso y por lo común prolongado”.

 

 

Al trabajar con el drogadicto para su reinserción se encuentran muchas dificultades, una de ellas se presenta cuando los miembros de la familia ponen trabas para poder seguir el tratamiento con normalidad. Y es que, no siempre basta con querer ayudar, hay que saber hacerlo. Las familias viven por y para el adicto y creen que lo ayudan, pero a veces no es así, incluso llegan a desestabilizarlo en el momento de la recuperación.

Es ahí donde surgen los mayores problemas, y esto ocurre sobre todo con las parejas de los afectados, en muchos casos se convierten en dependientes emocionales de sus parejas. Dejan su vida en un segundo término y todo gira alrededor de su compañero, incluso hay personas que llegan a enfermar.

En muchas ocasiones, añadido al tema de la dependencia, existen otras variables que afectan, como el maltrato. Las mujeres dependientes de su pareja ven normal el maltrato que reciben, y lo justifican, lo ocultan, incluso lo identifican con muestras de amor. Los dependientes emocionales son los grandes sufridores, ya que con tal de mantener a su objeto de deseo hacen cualquier cosa.

 

Es muy complicado admitir por qué se llega a entrar en ese círculo. Existe una anulación por parte de la persona a nivel emocional y una abnegación, ya que piensan que no van a conseguir estar con otra persona, aunque eso sea lo menos malo que le puede pasar. Eso es lo que crea la dependencia, es como una adicción al amor, una intolerancia a la soledad.

Este es un comportamiento muy amplio y falta mucho por explorar, ya que los profesionales no sabemos de todo, y tampoco tocamos todos los temas en profundidad, y éste, por desgracia, es uno de los olvidados. Pero será cuestión de poco tiempo cuando se logre conocer más y se investigue mejor, de esta forma se podrá ayudar a muchísimas mujeres y hombres que por falta de seguridad, autoestima y otras muchas carencias, no son felices y no logran disfrutar de la vida. 

 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Genio (jueves, 30 mayo 2013 09:06)

    Muy bueno el razonamiento que haces a lo largo del texto. Y aunque ya apuntas lo complejo de admitir la dependencia, yo añadiría que lo difícil(para algun@s imposible), es asumir esa "esclavitud", que es como decir que no se es enteramente libre a la hora de decidir porque un@ mism@ se ha ido encadenando. En este contexto suele imperar la actitud del avestruz: "no quiero ver, luego el problema no existe". Si se llega a ser consciente de ello, se ha dado el primer paso para salir y así poder ser libre. Pero...., como ya expuso Erich Fromm: ¿y el miedo a la libertad?.
    He de decir que me gustan mucho tus reflexiones, y que las haces sencillas y con un buen ritmo, lo cual facilita mucho la lectura.
    A seguir así!