PELOTAS

Como sabéis todos los que leéis este blog a menudo, el tema sobre el que giran todos los post es la Psicología. Me gusta tener un blog sobre este área de conocimiento porque es lo que controlo, nunca se acaban los temas y sobre todo porque me interesa acercar la psicología a la gente.

Hoy el post va a ser un poco diferente, en él voy a dar mi opinión, cosa que he intentado no hacer antes. Lo hago ahora porque creo que es imprescindible para hablaros de esto. Voy a escribir sobre los pelotas, “chupaculos” o trepas, también sobre las personas conformistas o sobre aquéllos que lo consiguen todo a base de esfuerzo.

 Empezaré diciendo que admiro a las personas ambiciosas a las que les gusta su trabajo y crecer en su ámbito; es más, mis mejores amigos han llegado lejos en sus profesiones y eso que están sólo al principio de sus trayectorias y me llena de orgullo que les vaya bien en lo suyo. Mi abuelo ascendió varios puestos en una empresa de transportes a base de estudiar todas las reglas matemáticas y sin haber pisado una escuela, todo a base de trabajo y esfuerzo.

Por otro lado, hay gente que tiene otro tipo de prioridades y ve su trabajo como algo secundario, como medio para conseguir otros fines.  No pretenden crecer en su profesión y están cómodos con lo que hacen. Me parece totalmente respetable. De hecho esa es la idea con la que yo he crecido, pero los tiempos han cambiado y ahora para alcanzar una buena calidad de vida como la que tienen mis padres, no basta con conformarse.

Hoy en día debes crecer en tu profesión, ya que hay muy poco trabajo, mucha competencia, gente muy formada y está complicado mantener un puesto de trabajo. Hay que priorizar y poner tu empleo en el primer lugar para rendir lo suficiente y sacarte un sueldo que te permita vivir.

 

Las situaciones sociales y económicas del país van cambiando, pero hay algo que siempre ha existido en el mercado laboral, LOS PELOTAS, esas personas que tienen la capacidad de complacer personalmente a sus superiores aunque no los soporten, sólo por el hecho de obtener beneficio propio y promoción. Esas personas que se pegan como lapas a aquéllos que tienen algún tipo de poder (político, económico…).

No sé si es porque soy psicóloga, pero los ficho rápido. Esa gente que no tiene gran interés por lo que hace, sino que pasa gran parte de su jornada haciendo relaciones sociales por conveniencia. Personas que no se esfuerzan en absoluto en sus puestos, pero sí que ponen toda su energía en hablar y calentar las orejas de sus jefes.

 

Veo este tipo de personas en partidos políticos, en equipos de fútbol, en empresas…

 

Está claro que un gran porcentaje de las personas que encuentran empleo lo hacen a través de amigos, familia y conocidos, por tanto, creo que es importantísimo tener una rica vida social que te de oportunidades, pero no me refiero a eso. Por eso digo que no hay que confundir al responsable con el pelota por nada del mundo. Una cosa es ser agradable, ambicioso, interesado en lo que haces, buen compañero, buen empleado, trabajador, serio y cumplidor. Otra muy distinta es ser un trepa con labia que no tiene ni idea de todas las competencias que debe desempeñar en su trabajo y no se plantea mejorar nada que no sea su sonrisa brillante delante del jefe. 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios: 5
  • #1

    isant (viernes, 31 mayo 2013 18:42)

    haberlos hailos!!!!!! y muchos
    desgraciadamente tengo la experiencia de que han llegado muy lejos aquellos que dicen lo que los otros quieren escuchar que los q

  • #2

    isant (viernes, 31 mayo 2013 18:46)

    haberlos hailos!!!!!! y muchos
    desgraciadamente tengo la experiencia de que han llegado muy lejos aquellos que dicen lo que los otros quieren escuchar, que los que como digo yo: "moriremos por la boca".
    es cierto que al final todos hacemos una pequeña falsa sonrisa... pero algunos de pequeña tienen poco.
    Creo que cada uno al final tenemos que luchar por lo que queremos, ignorando lo que los demás hacen o dejan de hacer, para que ello no sea un impedimento en nuestra labor y desempeño diario.
    Los que trabajamos, queremos lo que hacemos, estamos orgullosos de nosotros mismos y dormimos tranquilos, llegaremos lejos. Y si no llegamos... al menos lo habremos intentado con el orgullo de haberlo hecho por nuestros pies, nuestras manos y nuestro esfuerzo.
    No dejes de escribirnos, y sobre todo espero que pronto puedas desempeñar bien tu labor, con tus conocimientos y tu todo, porque no es que quiera ser pelota, pero veo que tienes talento y sobre todo muchas ganas de trabajar, de ayudar y de desempeñar lo que te gusta.
    TU SI QUE VALES!!!
    Besos

  • #3

    Genio (miércoles, 05 junio 2013 12:31)

    Un ejemplo para ilustrar lo que dices lo obtendríamos mirando por un agujerito la trayectoria de los que llegan alto en política. La gran mayoría empieza en su partido lamiendo culos, haciendo la pelota, dando coba, lisonjeando, rompiéndose los riñones de doblarse ante el jefe, trabajando más que un japonés enfadado, para una vez están a media altura empezar a poner zancadillas, a lanzar bulos contra los que le hacen sombra, a difamar, a sacar trapos sucios, hasta finalmente pisar el cuello y la cabeza a su padre si es necesario, para así estar en puestos de salida en las listas cerradas, tan acogedoras ellas.
    No digo que siempre, pero así suele ser en la vida!

  • #4

    Laia (viernes, 23 agosto 2013 10:45)

    Estoy de acuerdo con lo que dices aunque mi gran pregunta es ¿que hay que hacer con los pelotas? Sin duda, siempre llegan más lejos que los demás. No envidio sus formas pero es evidente que algo falla si ellos están ascendiendo el mundo laboral y los demás no.

  • #5

    Alicia Rodríguez (viernes, 23 agosto 2013 11:04)

    Laia, a los pelotas se les ve venir, si asciendes porque los jefes tampoco es que sean de gran calidad. Yo propongo esforzarse, estar dispuesto, accesible, mostrar interés y ser uno mismo. Así también se consigue llegar lejos y encima no haces el ridículo. Un abrazo